El mayor mal de nuestro tiempo es que la eterna guerra entre la ciencia y la religión ha terminado por llevar al mundo a lo que hoy conocemos. Son fuerza enemigas irreductibles que producen tanto mal intelectual como espiritual, y como afirma "Schuré", todo mal de la inteligencia viene a ser por consecuencia, un mal social.
La ciencia y la religión son ámbitos que han dividido a la humanidad desde la conformación de las sociedades. Unos, invocan a sus Dioses y sus poderes para dejarles saber a los otros que todo lo que ven, oyen y sienten, es producto de la voluntad de un Ser que no saben describir, pero que aseguran existe.
Y aquellos que abrazan la ciencia como una religión, les rebaten con hechos y pruebas que para ellos, significa lo único que puede revelarles los secretos de sus existencias y la existencia de todo lo conocido.
La ciencia y la religión son ámbitos que han dividido a la humanidad desde la conformación de las sociedades. Unos, invocan a sus Dioses y sus poderes para dejarles saber a los otros que todo lo que ven, oyen y sienten, es producto de la voluntad de un Ser que no saben describir, pero que aseguran existe.
Y aquellos que abrazan la ciencia como una religión, les rebaten con hechos y pruebas que para ellos, significa lo único que puede revelarles los secretos de sus existencias y la existencia de todo lo conocido.
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